¡Gracias Dalia Verde por proponernos esta videoentrevista tan dinámica!
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Orígenes del Chanoyu
Si dices Matcha enseguida piensas en Japón y en la ceremonia del té Chanoyu, la sorpresa es que el origen está en China! Durante el periodo Kamakura (1185-1333) el monje budista-zen Eisai, en un viaje a China, quedó prendado de la forma en la molían el té, su preparación... y no dudó ni un momento en enseñar ese método a sus compañeros del templo y cada monje que venía de visita era honrado con dicho té molido. Poco a poco su uso fue extendiéndose por diferentes templos hasta que se popularizó y llegó a las casas de nobles y samuráis en el periódo Muromachi (1336-1573).
Esta popularización hizo que se empañara un poco la sofisticación espiritual de su uso en templos, pues se tomaba en el tiempo de ocio de dichos nobles junto con alcohol, juegos de azar, para presumir de lujo y excesos... Hasta que el maestro del té Murata Juko propuso volver a los orígenes y usar exclusivamente este método como unión espiritual entre el anfitrión y los invitados. Esta forma de preparar el té molido (matcha) se conoció como Wabicha.
Años después el maestro de té Sen no Rikyu, dentro de la filosofía Wabi-sabi que resalta la contemplación de la belleza en las cosas cotidianas, simplificó y ralentizó la forma de hacerlo añadiendo sosiego, pureza, respeto, tranquilidad, sencillez, paz mental y armonía con la naturaleza a esa unión espiritual. Y así se perpetuó hasta la actualidad con el nombre de Chanoyu.
Para saber más lee nuestras entradas sobre la filosofía Wabi-sabi, la ceremonia del té Chanoyu, qué es el Matcha y cómo preparar Matcha.
La naturaleza del té
El té crece libre en la naturaleza y por tanto hacer el té implica libertad... Por eso el té debería danzar sin filtros en la taza o tetera, pero por comodidad los usamos, en ese caso mejor que éstos tengan al menos el doble de capacidad que la cantidad de té elegida. Además, hay que tener en cuenta que el té mientras se infusiona se expande y aumenta de tamaño.
Por otro lado, algunos consumidores del té en bolsitas lo estrujan o aplastan con la cucharilla como para que saque más sabor, pero lo único que consigue con eso es extraer la parte más amarga del té y aumentar la teína. Para que el té sea más intenso lo que hay que hacer es echar más cantidad o buscar un té a granel, de mejor calidad, con más sabor, menos teína, 100% natural y mucha variedad (mira nuestro catálogo de tés).
Esperamos que con esta información podáis hacer brotar el aroma de las hojas de té de forma más efectiva.
You Are My Perfect Cup Of Tea
Eres mi taza de té perfecta! Así de románticos son los británicos, como el té es la bebida que deben amar todos los ingleses (desde el desayuno con un "Té Negro English Breakfast" hasta la merienda con su tradicional "Tea O'Clock" o "Té de Las Cinco") es la expresión que usan para decir que eres su pareja ideal y que se sienten igual de felices a tu lado que cuando disfrutan de una taza de té.
¿Y vosotros cómo le hacéis saber a la gente que les queréis? Quizás regalando té ;)
¿Y vosotros cómo le hacéis saber a la gente que les queréis? Quizás regalando té ;)
Aprecia la Vida con Té
Lo que intentamos decir no es que se hagan las cosas más despacio o se dejen para otro día, sino que mientras se hacen, uno tome consciencia de lo que hace y se recree en la tarea, que se disfrute. Por ejemplo, en vez de preparar el té con la sensación de prisas y sin reflexionar, prepararlo en el mismo tiempo pero como si de un ritual se tratara, es un cambio de actitud o enfoque que nos ayuda a centrarnos en lo que hacemos, desconectar de otras preocupaciones y en definitiva relajarnos... Así, una vez listo se disfruta y saborea la taza hasta la última gota, incluso ¡si se nos ha quedado frío!
En Japón esta filosofía de contemplación y apreciación de lo bello en las acciones cotidianas se refleja desde antaño en el Chanoyu (Ceremonia Japonesa del Té), la diferencia entre preparar un té en casa y convertirlo en ceremonia radica en la admiración del acto mediante la simple observación. Como veis no se invierte más tiempo en realizar la acción, sino que es una cuestión de perspectiva... es decir ,ser feliz haciéndolo y no tomándolo como obligaciones (desayunar, ducharse, cocinar, recoger a los niños del cole, regar las plantas, etc.).
¿Listos para disfrutar de las pequeñas cosas del día a día? Os proponemos para esta noche: beber té mientras contemplamos las belleza de la luna.
Ikebana en la Ceremonia Japonesa del Té
En la ceremonia del té japonesa "Chanoyu" es muy importante la presencia de la naturaleza y ésta queda reflejada sobretodo en el ikebana (arte floral japonés) presente en el tokonoma.
La sala de té es un espacio dedicado exclusivamente a la preparación del té pues el entorno es muy importante para lograr ese sentimiento de unión, naturaleza, calma, admiración de lo sencillo y apreciación de la belleza en lo cotidiano. Por eso, la decoración no debe ser ostentosa, ni alborotada, sino ordenada, sencilla y cuidada. Y la decoración floral irá en sintonía y será natural (no valen flores falsas) como en el ejemplo de la imagen; también es importante poner en concordancia la decoración de la sala con la estación del año en el que se va a realizar (sólo flores de temporada).
¿Qué es el Tokonoma en una Ceremonia del Té?
El tokonoma es el área reservada en la sala de té para dar la bienvenida al invitado, transmitir respeto y aquello que les unen cuando va a tener lugar el Chanoyu (Ceremonial Japonesa del Té). Los invitados cuando entran en la sala de té es con lo primero que se encuentran mucho antes siquiera de ver al anfitrión.
Es un espacio pequeño como del tamaño de un tatami (90x180 cm.) donde el anfitrión se comunica por primera vez con los invitado pues la ceremonia se realiza en riguroso silencio (no se puede hablar ni emitir ningún ruido, ni siquiera música) para que la apreciación de la preparación del té sea máxima y sin distracciones.
El anfitrión colocará en el tokonoma un pergamino con una frase (de ánimo y energía positiva) o dibujo escogido especialmente para esa ocasión y añadirá uno o dos elementos de la naturaleza (flores, piedras, bonsais...) que servirán como temática de charla al finalizar la ceremonia. Los invitados al verlo realizarán una breve inclinación del torso para mostrar respeto y gratitud.
Como podéis apreciar en la imagen se trata de transmitir armonía, apreciar la belleza de lo sencillo, sentir la naturaleza y alejar los problemas mundanos para llenarse de tranquilidad y sosiego.
La Belleza de las Cicatrices en el Mundo del Té
Todos hemos roto algo alguna vez en la vida... y nos ha dado mucha pena tener que tirarlo. Por eso os presentamos el "kintsugi" (金継ぎ) o "kintsukuroi" (金繕い), esta técnica japonesa consiste en reparar con oro, así no sólo conseguimos que recupere de nuevo su uso, sino que a su vez nos hace ser capaces de ver la belleza también en la reconstrucción, por eso no se trata de ocultar por dónde se ha roto, sino todo lo contrario, consiste en hacerlo más visible.
Esta forma de reparación se podría catalogar dentro de la filosofía "Wabi-Sabi" (侘寂) pues encierra la magia de ver las cicatrices como algo bonito, algo que lo hace único. Los objetos inertes parecen que cobran vida a través de los daños, transformaciones e imperfecciones que van sufriendo en su recorrido, tienen sus historias y en cierta forma su propia alma, lo que hace que tenga más valor que una pieza que nunca se haya dañado. Las anomalías y cicatrices que surgen durante el camino, es lo que construye, lo que hace que tenga una belleza que evoluciona y sobretodo lo que hace inimitable al objeto.
Para nosotros, cada vez que sale un producto de nuestra tienda sentimos que empieza su recorrido y nos encanta cuando nos enviáis fotos y vemos lo "felices" que están... sabemos que son especiales y algunos hasta se convierten en un lindo gatito de verdad como este set de gatos (je, je, je).
Dentro de la filosofía "Wabi-Sabi" se encuentran otras artes como el ikebana (arreglo floral), los jardines zen, los bonsais, los haiku (poesía breve), Honkyoku (música de los monjes zen)... y también la ceremonia del té "Chanoyu". Esta forma de pensamiento hace que nos fijemos en la belleza de las cosas cotidianas y su fugacidad, apreciar lo que nos rodea aunque aparentemente sea sencillo, rústico o imperfecto y aceptar el paso del tiempo evidenciado en su envejecimiento, pátina, desgaste o arreglo visible como algo precioso; porque nada dura, nada está completado y nada es perfecto.
Para que podáis entenderlo mejor, podemos tomar como ejemplo el crecimiento de la naturaleza que a pesar de su entropía es capaz de embelesarnos, su constante cambio crea una belleza impermanente (las olas del mar, las nubes el cielo... aparecen y desaparecen y aunque parezca que se repiten ninguna es igual a la otra) y la evidencia de su desgaste nos trasmite la serenidad que aparece con los años (los cantos rodados, el musgo de los árboles, etc.).
En el "Taller de Matcha" me gusta destacar cómo los japoneses son especialmente sensibles para ver la belleza en los movimientos cotidianos de la vida como por ejemplo en la ceremonia del té "Chanoyu" que consiste básicamente en observar a alguien preparar el té. Es una belleza impermanente que dura sólo mientras se está haciendo el ritual, ninguna cámara de vídeo será capaz de atrapar las sensaciones vividas...
Esta forma de reparación se podría catalogar dentro de la filosofía "Wabi-Sabi" (侘寂) pues encierra la magia de ver las cicatrices como algo bonito, algo que lo hace único. Los objetos inertes parecen que cobran vida a través de los daños, transformaciones e imperfecciones que van sufriendo en su recorrido, tienen sus historias y en cierta forma su propia alma, lo que hace que tenga más valor que una pieza que nunca se haya dañado. Las anomalías y cicatrices que surgen durante el camino, es lo que construye, lo que hace que tenga una belleza que evoluciona y sobretodo lo que hace inimitable al objeto.
Para nosotros, cada vez que sale un producto de nuestra tienda sentimos que empieza su recorrido y nos encanta cuando nos enviáis fotos y vemos lo "felices" que están... sabemos que son especiales y algunos hasta se convierten en un lindo gatito de verdad como este set de gatos (je, je, je).
Dentro de la filosofía "Wabi-Sabi" se encuentran otras artes como el ikebana (arreglo floral), los jardines zen, los bonsais, los haiku (poesía breve), Honkyoku (música de los monjes zen)... y también la ceremonia del té "Chanoyu". Esta forma de pensamiento hace que nos fijemos en la belleza de las cosas cotidianas y su fugacidad, apreciar lo que nos rodea aunque aparentemente sea sencillo, rústico o imperfecto y aceptar el paso del tiempo evidenciado en su envejecimiento, pátina, desgaste o arreglo visible como algo precioso; porque nada dura, nada está completado y nada es perfecto.
Para que podáis entenderlo mejor, podemos tomar como ejemplo el crecimiento de la naturaleza que a pesar de su entropía es capaz de embelesarnos, su constante cambio crea una belleza impermanente (las olas del mar, las nubes el cielo... aparecen y desaparecen y aunque parezca que se repiten ninguna es igual a la otra) y la evidencia de su desgaste nos trasmite la serenidad que aparece con los años (los cantos rodados, el musgo de los árboles, etc.).
En el "Taller de Matcha" me gusta destacar cómo los japoneses son especialmente sensibles para ver la belleza en los movimientos cotidianos de la vida como por ejemplo en la ceremonia del té "Chanoyu" que consiste básicamente en observar a alguien preparar el té. Es una belleza impermanente que dura sólo mientras se está haciendo el ritual, ninguna cámara de vídeo será capaz de atrapar las sensaciones vividas...
La Taza de Té
Parece una tontería, pero hay tazas que me hacen sentir más cuando tomo el té en ellas y creo que eso se debe a la historia que las acompaña... un regalo, un recuerdo, un viaje, un encuentro, pero también creo que es por las sensaciones que me trasmite al cogerla, al acariciarla con los labios, al admirar los dibujos que la decoran, al pensar en el delicado trabajo del artesano, al observar el color que toma el té en ella...
Pero no es ninguna tontería, por ejemplo en Japón esto forma parte de la ceremonia del té. No sólo se escoge el chawan (tazón para preparar el té que sirve a su vez de vaso) favorito, sino que además tienen una parte favorita dentro del propio bol, es la parte que le parece más bonita por una pincelada concreta, por una sombra en el esmaltado, por un roto que tuvo y que ahora transmite personalidad y que ha vivido.
¿Tenéis alguna anécdota con vuestra taza de té que queráis compartir? ¿Cómo sentís vuestro Momento Té? Y si quieres conocer la historia de la taza de té pincha aquí.
¿Tenéis alguna anécdota con vuestra taza de té que queráis compartir? ¿Cómo sentís vuestro Momento Té? Y si quieres conocer la historia de la taza de té pincha aquí.
¡Hagamos una fiesta de té!
¡Ya casi es primavera! Los almendros han florecido y los parques y jardines se han puesto preciosos. ¿Quién podría resistirse a hacer un "momento té" de picnic? Tomemos ejemplo de las chicas de K-ON!
K-ON! es un manga y serie anime japonés donde la hora del té está presente en cada momento y fue una de las muchas gotitas que nos empujó a crear I Love Tea Company. Para compartir con vosotros "momentos tés" tan divertidos como los que pasan estas chicas y así tener, al menos una vez al día, una pequeña fiesta aunque la mayoría de las veces sea interior.
No sólo bebemos tés, rooibos u otras infusiones porque sean una bebida rica, sana y natural, también lo hacemos porque nos permite una pequeña alegría diaria y nos trae recuerdos o crea nuevos buenos momentos. ¡Qué empiece la fiesta!
Taller Gong Fu Cha
Taller de té gratuito "Gong Fu Cha", es la "Ceremonia China del Té" y es preciosa, y aunque parece que requiere de muchos elementos veréis que es posible practicar con los utensilios que ya tenéis en casa.
En el taller aprenderemos a hacer el té con la técnica del "Gong Fu Cha" que hace que el aroma del té se desprenda óptimamente a la vez que damos la bienvenida y acogemos a los invitados. Y también probaremos el té resultante.
Para saber las fechas de los "Talleres Gratuitos" podéis ir a la pestaña de "Talleres" o hacer clic aquí.
En el taller aprenderemos a hacer el té con la técnica del "Gong Fu Cha" que hace que el aroma del té se desprenda óptimamente a la vez que damos la bienvenida y acogemos a los invitados. Y también probaremos el té resultante.
Para saber las fechas de los "Talleres Gratuitos" podéis ir a la pestaña de "Talleres" o hacer clic aquí.
Los talleres son totalmente gratuitos y no hace falta traer nada, lo único reservar tu plaza enviando un mail a iLoveTeaCompany@gmail.com pues las sillas son limitadas.
Habrá más talleres de catas de té... y lo que se nos vaya ocurriendo! Si no os queréis perder nada podéis seguirnos en las redes sociales o subscribiros a la newsletter poniendo vuestro mail aquí:
El té con todos los sentidos
Sin darnos cuenta cuando tomamos té no sólo lo estamos degustando con las papilas gustativas, también han intervenido el olfato mucho antes de llegar a nuestros labios, la vista con sus diferentes tonalidades e ingredientes, el tacto al tocar la hoja para tomar la medida y también al tocar la taza templada y su material... pero mucho antes de todo eso el oído nos ha avisado que el agua ya está lista y también ha sentido la musicalidad del crujir de las hojas al rozarse entre sí.
Todo ha pasado de forma subconsciente y automática, pero es lo que ha hecho que nos guste tanto el té y nos apacigüe el alma. Si además lo preparamos poniendo atención, teniendo en cuenta la temperatura del agua y el tiempo de reposo, su sabor será óptimo.
En nuestro "Taller de Iniciación al Té" os enseñaremos a preparar los diferentes tipos de té para sacar su máximo y para sorpresa de muchos no echarán en falta añadir ningún tipo de edulcorante ni leche. Y si no podéis asistir, aquí os dejamos una tabla con los tiempos de reposo y temperatura del agua para cada variedad de la planta del té:
VARIEDAD DE TÉ
|
TEMPERATURA DEL AGUA
|
TIEMPO DE REPOSO
|
Té Negro
|
90º - 95º
|
3 – 5 minutos
|
Té Rojo
|
90º - 95º
|
2 – 4 minutos
|
Té Azul
|
70º - 85º
|
5 – 7 minutos
|
Té Verde
|
60º - 90º
|
1 – 3 minutos
|
Té Blanco
|
70º - 80º
|
3 – 8 minutos
|
www.iLoveTeaCompany.com
|
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Trucos
El hombre que vivía en una tetera
La historia que os vamos a contar hoy es una leyenda folclórica china transmitida de forma oral por lo que puede tener varias versiones, lo importante es el pensamiento que se desprende.
Erase una vez, un niño que amaba el té, lo bebía a todas horas y hablaba a todos de sus beneficios, su sensación reconfortante... y lo feliz que le hacía. Pasaban los años y cada vez le gustaba más, descubrir nuevas formas de elaborarlo, combinarlos con otras flores y plantas y otros tantos experimentos.
A sus padres les gustaba que tuviera algo que le apasionase, pero cuando alcanzó la madurez sus padres querían que fuera algo más, que trabajara en algo que le enriqueciera, que encontrase esposa e hiciera crecer a la familia. Pero él se sentía orgulloso de lo que era, tan joven y ya un gran maestro del té conocedor de todas las variedades, también ayudaba a los demás a aliviar sus penas y transmitía un pensamiento a sus conciudadanos.
Le gustaba tomar el té en el jardín, al aire libre, porque cada vez que volvía a casa sufría la presión de sus padres, pero en invierno no tenía esa posibilidad. Una noche soñó que se construía una casa con forma de tetera y que viviría feliz para siempre.
A la mañana siguiente se puso manos a la obra y no paró hasta que terminó su casa con forma de tetera. Los padres horrorizados fueron a pedirle explicaciones, él simplemente les recibió con una taza de té caliente y una nota que ponía:
Erase una vez, un niño que amaba el té, lo bebía a todas horas y hablaba a todos de sus beneficios, su sensación reconfortante... y lo feliz que le hacía. Pasaban los años y cada vez le gustaba más, descubrir nuevas formas de elaborarlo, combinarlos con otras flores y plantas y otros tantos experimentos.
A sus padres les gustaba que tuviera algo que le apasionase, pero cuando alcanzó la madurez sus padres querían que fuera algo más, que trabajara en algo que le enriqueciera, que encontrase esposa e hiciera crecer a la familia. Pero él se sentía orgulloso de lo que era, tan joven y ya un gran maestro del té conocedor de todas las variedades, también ayudaba a los demás a aliviar sus penas y transmitía un pensamiento a sus conciudadanos.
Le gustaba tomar el té en el jardín, al aire libre, porque cada vez que volvía a casa sufría la presión de sus padres, pero en invierno no tenía esa posibilidad. Una noche soñó que se construía una casa con forma de tetera y que viviría feliz para siempre.
A la mañana siguiente se puso manos a la obra y no paró hasta que terminó su casa con forma de tetera. Los padres horrorizados fueron a pedirle explicaciones, él simplemente les recibió con una taza de té caliente y una nota que ponía:
"Busca la felicidad en la vida, vive en una tetera"Y los padres por fin comprendieron que hay diferentes formas de entender la felicidad, que las cosas que se supone hacen feliz a la mayoría no hacían feliz a su hijo.
Leyenda del Té Rojo Pu-Erh
La variedad de té rojo tiene su origen en Pu-Erh, una localidad de Yunnan (China)... En la antigüedad los mercaderes y comerciantes de esa provincia prensaban las hojas de té para que abultasen menos y su transporte fuera más cómodo. Compactaban las hojas formando tortas de diferentes tamaños para su posterior venta en unidades.
Debian recorrer largas distancias y el camino a veces era rocoso, con cuestas o montañoso, así que un día una carretilla se rompió. El mercader lamentaba su suerte cuando avistó una cueva donde podría poner a resguardo su mercancía hasta encontrar ayuda. Dejó la cueva bien cerrada para evitar que entraran animales e intentó ocultar la entrada con hierbajos.
El camino hasta la ciudad más próxima suponía varios días de camino y para sus adentros pensó: "Menos mal que cuento con bastante dinero gracias a las ganancias obtenidas al ofrecer siempre el mejor producto, al menos no pasaré hambre durante el trayecto".
Cuando el comerciante llegó a la ciudad para pedir ayuda o comprar un carro nuevo se dió cuenta de que se había gastado todo el dinero, que estaba lleno de polvo y tenía los zapatos raídos. No le quedó otra que contar lo que le había pasado y que recompensaría al que le ayudase a recuperar su té, pero nadie le creía. Desesperado vió como única solución robar, pero como no tenía práctica le pillaron y le encarcelaron.
Todos en la prisión le tomaban por loco, pues no paraba de contar la misma historia una y otra vez... Que era rico, que se le había roto el carro a mitad de camino y que el mejor té que podrían probar en su vida estaba escondido en una cueva, que el que le ayudase tendría una recompensa monetaria y la mitad de la mercacía. Así, año tras año hasta terminar de cumplir su condena.
Mientras tanto, la historia del "Loco del Té" fue viajando de pueblo en pueblo hasta los oídos de su madre que tuvo el presentimiento de que podría ser su hijo, al que dieron por muerto a manos de unos bándalos el día que encontraron su carro roto y sin mercancía. Ni corta, ni perezosa se fue en su búsqueda con todos sus ahorros.
Cuando llegó a la prisión donde se suponía que estaba el "Loco del Té" no entendieron porqué una mujer de su clase quería conocerle en persona, pero no pudieron resistirse a la propina que les darían si accedían a sus deseos. Nada más verle, su madre se puso a llorar y él también. Quiso el destino que se encontraran la noche antes de terminar su sentencia.
A la mañana siguiente emprendieron su camino de vuelta, emocionados, llenos de sensaciones y con muchas ganas de recuperar el tiempo perdido. Al pasar por el camino donde tuvo el accidente no pudo resistirse a ver cómo se encontraba su mercancía. Tardó un poco en recordar la situación concreta y en dar con la cueva, pues el paisaje había cambiado en ese tiempo, pero lo logró y encontró todo como lo había dejado... o no.
Durante todos esos años las hojas de té prensadas sufrieron un proceso de fermentación lento y fue absorbiendo los sabores de su entorno, las hojas de té adquirieron el color de la cueva rojiza y un fuerte olor a tierra. A pesar de todo se lo quiso llevar a casa como recuerdo y, por qué no, probarlo a ver si sabía a sus penurias. Pero todo lo contrario, era como decía en la cárcel "El mejor té que podrían probar en su vida".
Debian recorrer largas distancias y el camino a veces era rocoso, con cuestas o montañoso, así que un día una carretilla se rompió. El mercader lamentaba su suerte cuando avistó una cueva donde podría poner a resguardo su mercancía hasta encontrar ayuda. Dejó la cueva bien cerrada para evitar que entraran animales e intentó ocultar la entrada con hierbajos.
El camino hasta la ciudad más próxima suponía varios días de camino y para sus adentros pensó: "Menos mal que cuento con bastante dinero gracias a las ganancias obtenidas al ofrecer siempre el mejor producto, al menos no pasaré hambre durante el trayecto".
Cuando el comerciante llegó a la ciudad para pedir ayuda o comprar un carro nuevo se dió cuenta de que se había gastado todo el dinero, que estaba lleno de polvo y tenía los zapatos raídos. No le quedó otra que contar lo que le había pasado y que recompensaría al que le ayudase a recuperar su té, pero nadie le creía. Desesperado vió como única solución robar, pero como no tenía práctica le pillaron y le encarcelaron.
Todos en la prisión le tomaban por loco, pues no paraba de contar la misma historia una y otra vez... Que era rico, que se le había roto el carro a mitad de camino y que el mejor té que podrían probar en su vida estaba escondido en una cueva, que el que le ayudase tendría una recompensa monetaria y la mitad de la mercacía. Así, año tras año hasta terminar de cumplir su condena.
Mientras tanto, la historia del "Loco del Té" fue viajando de pueblo en pueblo hasta los oídos de su madre que tuvo el presentimiento de que podría ser su hijo, al que dieron por muerto a manos de unos bándalos el día que encontraron su carro roto y sin mercancía. Ni corta, ni perezosa se fue en su búsqueda con todos sus ahorros.
Cuando llegó a la prisión donde se suponía que estaba el "Loco del Té" no entendieron porqué una mujer de su clase quería conocerle en persona, pero no pudieron resistirse a la propina que les darían si accedían a sus deseos. Nada más verle, su madre se puso a llorar y él también. Quiso el destino que se encontraran la noche antes de terminar su sentencia.
A la mañana siguiente emprendieron su camino de vuelta, emocionados, llenos de sensaciones y con muchas ganas de recuperar el tiempo perdido. Al pasar por el camino donde tuvo el accidente no pudo resistirse a ver cómo se encontraba su mercancía. Tardó un poco en recordar la situación concreta y en dar con la cueva, pues el paisaje había cambiado en ese tiempo, pero lo logró y encontró todo como lo había dejado... o no.
Durante todos esos años las hojas de té prensadas sufrieron un proceso de fermentación lento y fue absorbiendo los sabores de su entorno, las hojas de té adquirieron el color de la cueva rojiza y un fuerte olor a tierra. A pesar de todo se lo quiso llevar a casa como recuerdo y, por qué no, probarlo a ver si sabía a sus penurias. Pero todo lo contrario, era como decía en la cárcel "El mejor té que podrían probar en su vida".
Historia de una tetera
No es extraño que el mundo del té inspire historias como la que nos cuenta Hans Christian Andersen (autor de "La Sirenita", "La Pequeña Cerillera", "El Nuevo Traje del Emperador", "El Patito Feo"... entre otras muchas obras).
Érase una vez... Una tetera muy orgullosa, hasta el punto de ser irritante y arrogante. Siempre haciendo notar su bella porcelana, su estiloso pitón, su ergonómica asa, comentando que tenía cosas hermosas tanto delante como detrás, el pitorro delante y el mango detrás. Pero de su tapadera nunca hablaba, estaba rota y encolada. La tetera se consolaba diciendo que nadie habla de sus propios defectos, que ya lo hacían los demás. Las tazas, el azucarero, la mantequera... Seguro que todo el servicio de té hablaba más de su tapa defectuosa que de su artístico agarradero.
La tetera conocía sus defectos y los aceptaba y por ello se sentía humilde y modesta. Se decía a sí misma: "Defectos los tenemos todos, pero una también tiene sus cualidades. Las tazas tienen un asa, el azucarero una tapa... Yo, en cambio, tengo las dos cosas y además tengo algo con lo que ellos no podrían soñar jamás: la boquilla que me hace la reina de la mesa. La función del azucarero y la mantequera es de servir al paladar, pero yo soy la que impero, reparto bendiciones entre la humanidad sedienta, en mi interior las hojas de té se elaboran en el agua caliente e insípida otorgándole sabor."
Cada vez que llegaba la hora del té pensaba todo aquello mientras una mano primorosa la manejaba. Pero un día, la grácil mano se volvió torpe y la tetera cayó al suelo dañándose la boquilla, el asa y también la tapa defectuosa. La tetera se quedó dolida y perpleja mientras el agua hirviendo se esparcía por todas partes y todos se reían de ella. "¡Nunca podré borrarlo de mi memoria!" - se aquejaba la tetera.
La dejaron de lado y la ocultaron en un rincón oscuro donde recordaba a cada momento lo sucedido, cómo se reían de ella y la llamaban inválida. Se sentía inútil tanto por dentro como por fuera y cuando pensaba que más bajo no se podía caer, fue regalada a una mendiga, descendiendo al mundo de los pobres. Ofendida y malograda se sintió la tetera más triste del planeta.
Para su sorpresa, en casa de la mendiga, descubrió que le esperaba una vida mejor. Dejó de ser tetera porque para eso ya no servía, pero la utilizaron como maceta para plantar una flor. Mientras la llenaban de tierra se sintió muerta y enterrada, pero al notar la semilla detectó algo vivo. Se dio cuenta que se puede empezar siendo una cosa y de pronto ser otra distinta.
"Quién lo hizo, quién me lo dio, lo ignoro. El caso es que me lo han regalado." - dijo la tetera que se sintió compensada por todo lo pasado. La semilla depositada en su seno se convirtió en su corazón, un corazón vivo que iba creciendo, una sensación que nunca había tenido. Una energía y una vida que era suya y ajena a la vez, le latía el pulso, las raíces se expandían como sus pensamientos y sentimientos y por fin germinó en flor. "La vi, la sostuve, me olvidé de mí misma ante su belleza. ¡Dichoso el que se olvida de sí por los demás!" - suele decir la tetera cuando narra su vida - "Nadie me dio las gracias ni pensaron en mí. La admiración y los elegios iban todos para mi flor. Pero yo me sentía tan contenta ¿cómo no iba a ser admirada una flor tan hermosa?"
Un día, alguien dijo que la flor se merecía una maceta mejor y partieron por la mitad a la tetera para trasplantarla a otro tiesto. La tetera desquebrajada y abandonada en el patio no se sintío morir como la primera vez que se quebró porque esta vez había tenido un corazón vivo y nadie le podría quitar ese recuerdo.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
La Tetera de Hans Christian Andersen
Érase una vez... Una tetera muy orgullosa, hasta el punto de ser irritante y arrogante. Siempre haciendo notar su bella porcelana, su estiloso pitón, su ergonómica asa, comentando que tenía cosas hermosas tanto delante como detrás, el pitorro delante y el mango detrás. Pero de su tapadera nunca hablaba, estaba rota y encolada. La tetera se consolaba diciendo que nadie habla de sus propios defectos, que ya lo hacían los demás. Las tazas, el azucarero, la mantequera... Seguro que todo el servicio de té hablaba más de su tapa defectuosa que de su artístico agarradero.
La tetera conocía sus defectos y los aceptaba y por ello se sentía humilde y modesta. Se decía a sí misma: "Defectos los tenemos todos, pero una también tiene sus cualidades. Las tazas tienen un asa, el azucarero una tapa... Yo, en cambio, tengo las dos cosas y además tengo algo con lo que ellos no podrían soñar jamás: la boquilla que me hace la reina de la mesa. La función del azucarero y la mantequera es de servir al paladar, pero yo soy la que impero, reparto bendiciones entre la humanidad sedienta, en mi interior las hojas de té se elaboran en el agua caliente e insípida otorgándole sabor."
Cada vez que llegaba la hora del té pensaba todo aquello mientras una mano primorosa la manejaba. Pero un día, la grácil mano se volvió torpe y la tetera cayó al suelo dañándose la boquilla, el asa y también la tapa defectuosa. La tetera se quedó dolida y perpleja mientras el agua hirviendo se esparcía por todas partes y todos se reían de ella. "¡Nunca podré borrarlo de mi memoria!" - se aquejaba la tetera.
La dejaron de lado y la ocultaron en un rincón oscuro donde recordaba a cada momento lo sucedido, cómo se reían de ella y la llamaban inválida. Se sentía inútil tanto por dentro como por fuera y cuando pensaba que más bajo no se podía caer, fue regalada a una mendiga, descendiendo al mundo de los pobres. Ofendida y malograda se sintió la tetera más triste del planeta.
Para su sorpresa, en casa de la mendiga, descubrió que le esperaba una vida mejor. Dejó de ser tetera porque para eso ya no servía, pero la utilizaron como maceta para plantar una flor. Mientras la llenaban de tierra se sintió muerta y enterrada, pero al notar la semilla detectó algo vivo. Se dio cuenta que se puede empezar siendo una cosa y de pronto ser otra distinta.
"Quién lo hizo, quién me lo dio, lo ignoro. El caso es que me lo han regalado." - dijo la tetera que se sintió compensada por todo lo pasado. La semilla depositada en su seno se convirtió en su corazón, un corazón vivo que iba creciendo, una sensación que nunca había tenido. Una energía y una vida que era suya y ajena a la vez, le latía el pulso, las raíces se expandían como sus pensamientos y sentimientos y por fin germinó en flor. "La vi, la sostuve, me olvidé de mí misma ante su belleza. ¡Dichoso el que se olvida de sí por los demás!" - suele decir la tetera cuando narra su vida - "Nadie me dio las gracias ni pensaron en mí. La admiración y los elegios iban todos para mi flor. Pero yo me sentía tan contenta ¿cómo no iba a ser admirada una flor tan hermosa?"
Un día, alguien dijo que la flor se merecía una maceta mejor y partieron por la mitad a la tetera para trasplantarla a otro tiesto. La tetera desquebrajada y abandonada en el patio no se sintío morir como la primera vez que se quebró porque esta vez había tenido un corazón vivo y nadie le podría quitar ese recuerdo.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
Talleres de Té Gratuitos
Uno de los principales motivos del traslado era ganar espacio para poder hacer demostraciones y talleres de té totalmente gratuitos, porque me apetecía un montón compartir con vosotros el mundo del té más allá de este blog.
Todavía estamos organizando el calendario, pero en cuanto esté listo lo publicaremos como una entrada del blog, en la web bajo la categoría "Talleres y Demostraciones", en la pestaña "Talleres" y también en nuestras redes sociales. El primer taller será el sábado 11 de octubre de 2014 a las 17:30h.
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En los talleres realizaremos catas de té, trucos para preparar un buen té, demostraciones de ceremonias... y lo que se nos vaya ocurriendo!
Leyenda del mapache tetera "Bunbuku Chagama"
Nos gustan mucho las leyendas y esta del folclore japonés nos parece que es idónea para despertar nuestra imaginación y hacer que cada taza de té nos aporte alegría.
Para entender esta leyenda debéis saber que los tanuki (mapaches) en Japón son seres mágicos capaces de transformarse en cualquier cosa o persona... y son muy agradecidos. La leyenda que vamos a contar es conocida en Japón como Bunbuku Chagama (la felicidad burbujea como una tetera rebosante):
Como cada día Jinbei, el chataterro, volvía a casa cargando su carro lleno hasta arriba de lo que había conseguido durante todo el día en la ciudad. A pesar de su cansancio, no se lo pensó y fue corriendo a socorrer a una niña que estaba siendo perseguida e insultada por un grupo de chicos. Jinbei haciendo aspavientos empezó a gritar que la dejaran en paz y el grupo salió huyendo.
Cuando se dió la vuelta para ver cómo se encontraba la chica, sorpresa, no estaba, era como si se hubiera volatilizado. Extrañado emprendío su marcha. Al pasar delante del templo budista, saludo como de costumbre al sacerdote y éste le comentó que si encontraba alguna tetera bonita se la compraría a buen precio.
Al llegar a su himilde casa, Jinbei empezó a clasificar toda la chatarra encontrada y derrepente se topó con una preciosa tetera que no recordaba haber recogido nunca, pero que era perfecta para el sacerdote.
De camino al templo empezó a oir una voz que salía de la tetera, curioso se lo acercó a la cara para observar mejor y pudo escuchar que la tetera le decía con claridad: "Soy la chica a la que has salvado hoy, déjame que te devuelva el favor". Entonces se dió cuenta de que era un mapache que primero había tomado forma de chica y ahora de tetera.
Siendo pobre y teniendo en cuenta la bondad del mapache no dudó en que fuera a salir nada mal vendiéndosela al sacerdote sin contarle la verdad. Pero al volver a su hogar, empezó a tener remordimientos y a preocuparse por la situación del mapache.
Mientras tanto el sacerdote emocionado quiso estrenar la tetera y la puso al fuego para hervir el agua. El mapache hizo todo lo posible por aguantar y comportarse como una tetera, pero no lo logro y sacó sus patas para librarse de las llamas y medio tranformado salió despavorido de vuelta a casa del chatarrero.
El sacerdote del susto se cayó al suelo dañandose la espalda y medio cojeando fue a pedir explicaciones. Jinbei asumió su responsabilidad y le devolvió el dinero además de un extra para cubrir los gastos médicos.
El mapache se disculpó y se echó la culpa de todo, pero el chatarrero le dijo que no tenía importancia pues su intención era buena y que ahora lo que debía hacer era curarse las quemaduras y descansar.
A la mañana siguiente el mapache recuperado de sus heridas le preguntó qué podía hacer para remendar los hechos y a Jinbei se le ocurrió que podrían trabajar juntos montando un espectáculo en la calle del mapache-tetera bailando y haciendo malabares mientras él tocaba instrumentos. Tuvo tanto éxito "la tetera danzante" que fueron de pueblo en pueblo hasta hacerse ricos.
Esperamos os haya gustado y algún día os topéis con esta tetera-mapache tan kawaii ñ_ñ
La felicidad en una taza de té
Una taza de té nos estabiliza y ayuda a pensar en las cosas bonitas que nos pasa. Creo que el simple hecho de tomarse un tiempo (aunque sea breve) en pensar en uno mismo (por ejemplo, elegir el té que nos apetece mientras se calienta el agua) hace que podamos ver los problemas con distancia y encontrar más fácilmente la solución. Y si uno ya es feliz ¡lo refuerza!
Parece que en el momento de preparar el té, uno toma conciencia de la belleza de las cosas cotidianas y el valor que éstas tienen. Como si derrepente el tiempo se parase y la melodía del agua burbujeante llenase la sala de un cantico alegre. Llevados por esa ilusión tomamos una taza entre nuestras manos y su tacto nos lleva al candor del hogar, a la naturaleza y las cosas hechas con amor.
Mágicamente participamos en una transformación... en breves minutos el agua se vuelve en un líquido sabroso e inconscientemente nos hace reflexionar sobre lo sencillo que es cambiar las cosas negativas en positivas: "si he sido capaz de observar esta transformación, ¿cómo no voy a encontrar la solución o apreciar más mi vida?".
Y mientras sorbemos plácidamente esa delicia obtenida sencillamente, vemos que hay luz al final del tunel y que todos los días sale el sol aunque el cielo esté nublado. Al mismo tiempo el té nos agudiza el ingenio y ayuda a mantener la concentración, por lo que es más fácil enfocarse en encontrar la solución y resaltar las cosas buenas que nos pasa en vez de que nos asalten las ideas derrotistas.
Tímidamente y según vamos vaciándo la taza, una sonrisas aparece en nuestro rostro... Ahora somos capaces de compartir nuestro té y ¡nuestra felicidad!
Una sonrisa es gratis, pero vale un montón
Parece que en el momento de preparar el té, uno toma conciencia de la belleza de las cosas cotidianas y el valor que éstas tienen. Como si derrepente el tiempo se parase y la melodía del agua burbujeante llenase la sala de un cantico alegre. Llevados por esa ilusión tomamos una taza entre nuestras manos y su tacto nos lleva al candor del hogar, a la naturaleza y las cosas hechas con amor.
Mágicamente participamos en una transformación... en breves minutos el agua se vuelve en un líquido sabroso e inconscientemente nos hace reflexionar sobre lo sencillo que es cambiar las cosas negativas en positivas: "si he sido capaz de observar esta transformación, ¿cómo no voy a encontrar la solución o apreciar más mi vida?".
Y mientras sorbemos plácidamente esa delicia obtenida sencillamente, vemos que hay luz al final del tunel y que todos los días sale el sol aunque el cielo esté nublado. Al mismo tiempo el té nos agudiza el ingenio y ayuda a mantener la concentración, por lo que es más fácil enfocarse en encontrar la solución y resaltar las cosas buenas que nos pasa en vez de que nos asalten las ideas derrotistas.
Tímidamente y según vamos vaciándo la taza, una sonrisas aparece en nuestro rostro... Ahora somos capaces de compartir nuestro té y ¡nuestra felicidad!
Una sonrisa es gratis, pero vale un montón
Ceremonia del Té Chino - Gong Fu Cha
Quizás menos conocida que la ceremonia del té japonesa "Chanoyu" pero igual de hospitalaria y delicada en sentimientos. La ceremonia del Gong Fu Cha (工夫茶 o 功夫茶) pretende dar la bienvenida a los invitados a través de la fuerza de la energía del anfitrión y su maestría preparando el té para un sabor óptimo que apacigüe el alma; también es una forma de meditación, pues se requiere mucha concentración y movimientos detallados. Literalmente "Gong Fu Cha" significa preparar el té con esmero/esfuerzo/dedicación/habilidad.
La presentación es también muy importante, pues a través de los elementos empleados se transmite la personalidad y atención del organizador de la reunión, así pues los utensilios, sus materiales, etc. son totalmente personales. La experiencia del Gong Fu Cha es global (degustar con el paladar, el olfato, la vista, el tacto, los sonidos...) y si queréis vivirla en directo podéis apuntaros a nuestro "Taller Gratuito de Gong Fu Cha", consulta las fechas aquí.
Los Utensilios
La cantidad de elementos puede variar según cada anfitrión, como mínimo debemos contar con:
- Una tetera para hervir el agua
- Una tetera para preparar el té (a poder ser de barro)
- Una tetera o jarra para servir el té
- Una bandeja con compartimento para recoger el agua
- Una cuchara para medir la cantidad de té
- Una cajita o soporte para presentar el té
- Las tazas para servir a cada invitado
Opcionales:
- Un vaso alto y estrecho para oler el resultado de la infusión
- Unos taquitos para apoyar las tapas de las teteras, si no se quieren posar directamente en la mesa
- Unas figuras de barro como "mascotas del té"
- Unas bandejitas o platitos individuales para cada taza a servir
- Una toallita o varias
- Pinzas para coger los elementos calientes sin quemarte
- Un cuenco grande para poner dentro la tetera donde se prepara el té y recoja el agua que se derrame
- Cronómetro o algún tipo de medidor del tiempo
- Termómetro
- Un filtro de boquilla o colador
- Un embudo
- Flores o algunos elementos naturales para adornar el entorno
- Música tradicional, de sonidos de la naturaleza o relajantes
Los Movimientos
Cada paso y movimiento va encaminado a potenciar el sabor resultante del té y mostrar respeto por los invitados. Este tipo de ceremonia o ritual suele hacerse con la variedad de té Oolong o Pu-Erh y es preciso que la vajilla y teteras empleadas estén calientes antes de echar las hojas de té para hacer salir el aroma. Parecen muchos, pero en el fondo es muy sencillo de memorizar... lo difícil es conocer perfectamente el té a preparar para conseguir sacar lo mejor de él.
- Calentar el agua en una tetera hasta hervir y apagar el fuego.
- Una vez el agua haya hervido, llenamos la tetera donde vamos a preparar el té, la tapamos y vertimos un poco por encima y fuera de ella (por eso es necesaria la bandeja con compartimento para recoger el agua, también se puede poner la tetera dentro de un bol) desde bastante alto.
- Pasado unos segundos se vierte el contenido de esta tetera al recipiente donde se va a servir el té (hasta dejar vacía la tetera donde se va a preparar el té). Si es preciso, secar la base de la tetera con una toalla.
- De ahí el agua se vierte sobre los vasos donde se va a beber el té hasta llenarlos todos (si se quiere emplear el recipiente para oler la fragancia del té, éste se llena antes que las tazas de beber).
- Con el agua sobrante se puede bañar a nuestras "Mascotas de Té", seguir regando las tazas de beber o desechar directamente sobre la bandeja especial para ello.
- Mostrar el té en un recipiente para que los invitados puedan apreciar su olor, examinar su apariencia, etc. (este paso se puede hacer al principio, mientras esperamos a que hierva el agua).
- Medir la cantidad indicada para el tamaño de la tetera (una cucharadita por taza a servir) y echarlo directamente dentro de la tetera sin filtro (se puede usar un embudo si no se tiene mucha práctica).
- Agitar la tetera con el té dentro suave pero enérgicamente. Abrir la tapa y olerlo (también se puede pasar a los invitados).
- Ahora que ya ha rebajado la temperatura del agua a la indicada para la variedad empleada (si no se está muy seguro, se puede medir con un termómetro) se llena la tetera con el té dentro hasta que rebose, retirar con la tapa las burbujitas y tapar (es necesario que se salga un poco de agua), verter un poco de agua caliente por encima de la tetera. Esperar unos 20 - 30 segundos.
- Mientras, aprovechamos para vaciar de agua los cuencos directamente sobre la bandeja con compartimento para recoger el agua o sobre nuestra "Mascota de Té", se puden usar unas pinzas para evitar quemarnos los dedos.
- Ahora ya se puede pasar ese liquido de té a la tetera de servir (si la tetera no viene con filtro en la boquilla se puede poner uno o un colador sobre la tetera de servir el té) y de ésta a la de oler (si se está usando) y de ella a los vasos de beber. Este proceso sirve para rebajar la téina de la infusión, pues es lo primero en desprenderse de la hoja, por eso la primera infusión no se suele beber.
- Si no se está usando recipiente para oler, se puede apreciar su fragancia directamente de la tetera de preparar el té, primero el anfitrión y luego se puede pasar a los invitados.
- Se repiten los pasos del 9 al 12, pero esta vez dejándolo un poco más de tiempo (según lo recomendado para cada variedad).
- Ya se puede disfrutar del té (servir primero a los invitados y por último al anfitrión). Secar la base de los vasos antes de entregar a los invitados y opcionalmente se pueden ofrecer en platitos o bandejitas individuales.
- Repetir tantas veces como se desee, pues cada vez tomara diferentes matices.
- Cuando ya no dé más sabor, poner las hojas utilizadas sobre un plato para su apreciación final, limpiar la tetera con agua caliente y secar efusivamente con una toalla sólo por fuera (el interior se deja secar de forma natural).
Las Fases
Los movimientos anteriores se pueden resumir en las siguientes fases:
- "Calentar la Tetera y Templar las Tazas" o "Wēn Hú Tàng Bēi" (溫壺燙杯 o 温壶烫杯). Movimientos del 1 al 5.
- "Apreciación del Té" o "Jiàn Shǎng Jiā Míng" (鑒賞佳茗 o 鉴赏佳茗). Movimiento 6.
- "El Dragón Entra en el Palacio" o "Wū Lóng Rù Gōng" (烏龍入宮 o 乌龙入宫), sobretodo cuando se usa el té Oolong (también conocido como té azul o té del dragón). Movimientos 7 y 8.
- "Emergiendo desde lo Alto de la Tetera" o " Xuán Hú Gāo Chōng" (懸壺高沖 o 悬壶高冲). Movimientos 9 a 12.
- "Volver a Bañar al Inmortal" o "Chóng Xǐ Xiān Yán" (重洗仙顏 o 重洗仙颜). Movimiento 13 hasta el final.
Trucos:
- Verter el líquido desde muy alto cuando se precalienta los utensilios para que la fuerza del agua limpie las impurezas, pero servir desde cerca para que el agua caiga suave sobre las hojas y desprenda su sabor lentamente. Su dicho en chino "Gāo Chōng Dī Zhēn" (高沖低斟 o 高冲低斟).
- Apreciar el aroma del té es igual de importante que deleitarnos con su sabor, por eso hay que olerlo antes de beberlo.
- Para saber si el té está listo en la primera infusión, nos podemos fijar en la boquilla de la tetera, cuando ésta suelte una gotita es que ya está listo.
- Los vasos para beber no deben ser de gran tamaño para evitar que el té se enfríe.
- Si el invitado quiere transmitir su aprobación debe tomarse la taza en tres sorbos, el primero corto, el segundo más largo y el último muy breve.
- Es preferible no lavar las teteras con jabón u otro detergente, mejor sólo con agua caliente y hervir los utensilios para esterilizarlos.
- Lo ideal sería dejar secar al aire todos los utensilios relacionados con el té sobre la bandeja de té empleada en la ceremonia.
- La calidad del agua es muy importante para preparar un buen té, asegúrate que no es muy alta en minerales y ni demasiado dura ni demasiado blanda.
- Para conocer la temperatura del agua ideal para cada variedad aquí tenéis un resumen.
- Un buen anfitrión debe estar atento a sus invitados y empezar a preparar la siguiente degustación cuando estén apunto de terminar su taza, no antes para que no se quede frío.
- Se recomienda ambientar el entorno con música y plantas sin olor para que no interfieran en la degustación olfativa y gustativa del té. Tampoco sería idóneo usar incienso.
¿Os animáis a hacerlo en casa? Los elementos necesarios son muy comunes y es muy fácil hacerse con una bandeja para preparalo.
Té Moruno
El "Té Moruno" es conocido popularmente también como "Té a la menta" de su traducción del inglés "Mint Tea", pero en realidad se hace con hierbabuena. Aquí la explicación:
Hay muchas versiones del "Té Moruno" pues cada hogar lo prepara de una forma y todas son válidas para dar la sensación de acogida y bienvenida como ya comentamos en otro post. Nosotros os vamos a poner la receta de la forma más extendida:
- En inglés Mint se usa como genérico para "menta" o "hierbabuena". Para especificar tienen Peppermint para la menta y Spearmint para la hierbabuena (traducción de su nombre en latín).
- El nombe en latín de la "hierbabuena" es Mentha Spicata y el de la "menta" es Mentha Piperita.
Hay muchas versiones del "Té Moruno" pues cada hogar lo prepara de una forma y todas son válidas para dar la sensación de acogida y bienvenida como ya comentamos en otro post. Nosotros os vamos a poner la receta de la forma más extendida:
- Los ingredientes son té verde gunpowder (la hoja enrollada en bolitas), hierbabuena, azúcar y agua.
- Se recomienda poner una cucharadita de té verde y otra de hierbabuena por taza y el doble de azúcar u otro edulcorante (el clásico suele ser muy dulce, pero mejor poner al gusto) en el agua caliente sin que llegue a hervir.
- Dejar reposar unos minutos (alrededor de 3 minutos) y escanciar desde la tetera al vaso, volver a verter el líquido en la tetera y repetir varias veces para que se mezclen bien los ingredientes. Ahora toca probarlo y si no se está conforme aún hay tiempo para regular las cantidades y volver a escanciar.
- Retirar las hojas de té para que no quede amargo. Antiguamente no lo filtraban ni colaban por lo que las últimas tazas que se servían eran muy amargas, de ahí derivó un dicho: "La primera taza de té es dulce como la niñez, la segunda intensa como la madurez y la última amarga como la muerte".
- Escanciar también a la hora de servir para airear un poco y crear espuma.
- Como sugerencia de presentación se puede añadir hojas frescas de hierbabuena, piñones o flores de azahar.
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