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De la Planta a la Taza

Hemos visto cómo el té ha pasado de ser una bebida exclusiva para el emperador de China a ser una de las bebidas más consumidas en el mundo y también cómo pequeñas variaciones en su método de cultivo y elaboración obtuvieron como resultado diferentes sabores como el té negro, té rojo, té oolong, etc. hasta llegar a los tés mezclados, de flores, frutas... Ahora os explicaremos las fases por las que tiene que pasar para que el té llegue de la planta a nuestra taza.

Pasos para la Elaboración del Té


  1. Cultivo: Desde que es plantada la semilla de la planta del té (Camelia Sinensis) recibe muchos mimos y cuidados. Necesita estar en un clima húmedo (con precipitaciones anuales entrono a 70 - 310 cm) y caluroso pero no en exceso (entre 14 y 27ºC)
  2. Recolecta: Cuando ha crecido lo suficiente se inicia la recolecta seleccionando las hojas adecuadas para cada variedad de té. Se hacen dos recolectas al año coincidiendo uno con los primero días de primavera y otro con el comienzo del verano. Y si el clima lo permite también será posible hacerlo en otoño o invierno, pero suele ser más inusual. La recolecta de té a granel sigue siendo manual porque es la única forma de garantizar que la hoja no se rompa y de escoger las de mejor calidad.
  3. Deshidratación: Terminada la recolecta los brotes se extienden en esterillas de bambú para que el sol evapore el exceso de agua (de media suelen perder más de un cuarto de su peso en agua), en días nublados se realiza en habitaciones especialmente acondicionadas. Este proceso también es importante porque es cuando las proteínas se transforman en aminoácidos libres y se libera la teína, lo cual influye en el sabor del té.
  4. Maceración: Posan las hojas de té en bandejas de bambú para amasarlas suavemente y con cuidado para no activar demasiado las encimas oxidativas. 
  5. Fermentación: Sólo para tés que necesitan de una fermenteación (tés negros, rojos o azules), para tés sin fermentar (tés verdes o blancos) se salta directamente al paso de fijación. Las hojas maceradas se dejan reposar en una habitación con ambiente controlado para que no esté ni muy húmedo ni muy seco y así la hoja pueda fermentar de forma natural (de vez en cuando las hojas son agitadas para una fermentación homogénea). Durante esta fase las hojas van perdiendo su clorofila y por tanto el color irá tornando de verde a negro y sus taninos se van transformando. Para los tés semifermentados (azules o oolong) se pasa a la fase de fijación antes de que se complete la fermentación (desde un 5% a un 70% de fermentación). 
  6. Fijación: Se añade calor para detener el proceso de fermentación iniciado en la fase de maceración (salteándolas en sartenes de hierro muy calientes, al vapor o en tambores de bambú rotativos expuestos a corrientes de aire caliente).
  7. Enrollado: Una vez terminado el proceso de fijación las hojas son enrolladas (para ayudar a liberar las esencias) en forma de vainas o bolas según el sabor deseado.
  8. Secado: Un último golpe de calor (al sol, horno, sartenes o secado al aire)  para asegurar que el producto está totalmente seco y preparado para conservarse intacto por mucho tiempo. Esta fase también va a influir en el sabor resultante, por ejemplo si se calienta mucho adquirirá un sabor tostado, y es por eso que puede haber infinidad de variedades de tés puros.
  9. Postfermentación: Este paso es sólo para aquellos tés que requieren de un envejecimiento como los tés rojos Pu-Erh (para saber más sobre su elaboración haz clic aquí) o para los que requieren de un horneado extra, asar al carbón, ahumar en una fogata hecha con maderas de pino o almacenar con flores o frutas para aromatizar.

Como podéis apreciar son las pequeñas variaciones en su elaboración las que crean los diferentes sabores resultantes, pero también es importante el modo de prepararlo para sacar el máximo provecho a su vigorosa elaboración por eso os recomendamos leer "Cómo preparar un buen Té Verde" y "El Té con todos los Sentidos".

Reinfusionar el té

Muchos de vosotros os sorprendéis cuando os digo que reinfusionéis las hojas del "Té Azul Oolong" y por eso voy a escribir esta entrada para que aprovechéis al máximo vuestro té. Y es que todos los tés se pueden reinfusionar tantas veces como quieras y según la variedad el sabor irá variando o suavizándose. También es una forma de rebajar la teína como os comentamos en el tutorial para desteinar el té en casa.

Tened en cuenta que siempre hablamos del té en hoja suelta natural, el reinfusionado de las bolsitas industriales casi no es posible y menos si es aromatizado. Además, Si se prepara una tetera para compartir y no se va a servir todo el té preparado de un tirón, es necesario retirar el filtro para que no siga en contacto las hojas de té con el agua.

La técnica para sacar el máximo a la hoja reinfusionada depende de cada variedad y si es sólo hoja de té o va acompañado de frutas, flores o especias. Por lo general, si se trata de un té con flores de sabores suaves o con trozos de frutas, ese sabor se perderá en cada infusionado dando paso más al sabor del té. En cambio si es de especias, canela, jengibre, clavo... son resistentes para dar sabor tras varias infusiones seguidas.

Té Verde


Un té verde puro de calidad se puede reinfusionar hasta 3 veces seguidas dando sabor, sobretodo si se trata de un té japonés o un gunpowder chino. El truco para las segundas y terceras infusiones es dejarlo menos tiempo infusionando pero a mayor temperatura.

Por ejemplo, para una primera infusión en la cultura japonesa se suele preparar una tetera con agua a menos de 80º y un tiempo de no más de 2 minutos infusionando, luego se sirve poco a poco en cada taza terminando de servir la tetera en una segunda o tercera ronda. Es decir, se llenan todas las tazas como por la mitad y se repite el proceso de repartir el té entre las tazas hasta que no quede té en la tetera (esto se hace para que el sabor quede repartido homogéneamente pues no retiran las hojas de la tetera).

Para la segunda infusión se calienta agua y se vierte a una temparatura de 90-80º sobre las hojas de té anteriores y se deja infusionar menos de un minuto y se sirve repartiendo el té a partes iguales y en varias rondas como antes. Y así sucesivamente.

Té Rojo Pu-Erh y Té Azul Oolong


Estas variedades son la más fáciles de reinfusionar pues son las que más sabor dan en cada infusionado con las mismas hojas, independientemente del tiempo y temperatura del agua en cada uso. La técnica a seguir sería una versión corta de la ceremonia china del té "Gong Fu cha", por ejemplo ir directamente al paso de "Bañar al Inmortal", es decir, verter el agua caliente a unos 80 grados y dejar infusionar un minuto, servir todo el té y volver a echar agua caliente y dejar esta vez un poco más de tiempo, servirlo todo y volver a echar agua e ir dejando cada vez un poco más de tiempo, así todas las veces que uno desee.

Como las hojas de estas variedades permiten varios reinfusionados es más conveniente echar poca cantidad y prepararse varias tazas pequeñas que poner mucho té y hacerse sólo una taza grande.

Té Blanco


Son las hojas más tiernas de la planta y más delicadas, pero también hace que tengan un sabor suave y no tenga tanta tendencia a amargar aunque se deje mucho tiempo (siempre y cuando la temperatura del agua no sea superior a los 80º). Por ello si se quiere reinfusionar se debe hacer una primera infusión de unos 2 a 5 minutos con agua caliente pero no ardiendo, la siguiente con esa misma temperatura pero más tiempo y la tercera con agua un poco más caliente (máximo 85º) y menos tiempo.

Para aprovechar mejor las hojas de té blanco recomendamos hacer como mucho dos reinfusiones de agua caliente y la tercera para Ice Tea en la versión de dejar las hojas en agua fría toda la noche o a temperatura ambiente varias horas (explicación más extensa aquí).

Té Negro


Las hojas de té negro sueltan casi todo su sabor en la primera infusión, así que si vamos a reinfusionarlo debemos estar muy atentos a que el tiempo en contacto con el agua no sea superior a los 5 minutos.

La segunda infusión se hará con agua menos caliente de 90º y se dejará infusionar de 3 a 5 minutos. Para la tercera infusión el sabor habrá suavizado bastante, por lo que se puede añadir una pizca de té nuevo para potenciarlo. No importa en qué reinfusionado estéis, el té negro es mejor que no esté más de 5 minutos en contacto con el agua.

Otras Técnicas


No queremos terminar esta entrada sin decir que experimentéis con diferentes formas de reinfusionado, pues todas son validas y lo más importante es que os guste el resultado.

También recordaros que una vez no dé sabor para bebérselo, siempre sirve para otros usos externos como darse baños de té... aquí podéis ver múltiples formas de reutilizar las hojas de té.

El té con todos los sentidos

Sin darnos cuenta cuando tomamos té no sólo lo estamos degustando con las papilas gustativas, también han intervenido el olfato mucho antes de llegar a nuestros labios, la vista con sus diferentes tonalidades e ingredientes, el tacto al tocar la hoja para tomar la medida y también al tocar la taza templada y su material... pero mucho antes de todo eso el oído nos ha avisado que el agua ya está lista y también ha sentido la musicalidad del crujir de las hojas al rozarse entre sí. 

Todo ha pasado de forma subconsciente y automática, pero es lo que ha hecho que nos guste tanto el té y nos apacigüe el alma. Si además lo preparamos poniendo atención, teniendo en cuenta la temperatura del agua y el tiempo de reposo, su sabor será óptimo.

En nuestro "Taller de Iniciación al Té" os enseñaremos a preparar los diferentes tipos de té para sacar su máximo y para sorpresa de muchos no echarán en falta añadir ningún tipo de edulcorante ni leche. Y si no podéis asistir, aquí os dejamos una tabla con los tiempos de reposo y temperatura del agua para cada variedad de la planta del té:

VARIEDAD DE TÉ
TEMPERATURA DEL AGUA
TIEMPO DE REPOSO
Té Negro
90º - 95º
3 – 5 minutos
Té Rojo
90º - 95º
2 – 4 minutos
Té Azul
70º - 85º
5 – 7 minutos
Té Verde
60º - 90º
1 – 3 minutos
Té Blanco
70º - 80º
3 – 8 minutos

www.iLoveTeaCompany.com


Con esta tabla, un té de calidad como el de I Love Tea Company y un agua blanda os quedará un té riquísimo!

Camellia Sinensis: La planta del té

En muchas de las entradas hemos hablado que todas las variedades de té provienen de la misma planta, la Camellia Sinensis, en este post intentaremos saciar vuestra curiosidad. "Camellia Sinensis" es el nombre latín de esta planta, de él se desglosa que es de la familia de las "Camelias" y que es de origen chino (Sinensis en latín se refiere a "Chino"). Es un arbusto que puede llegar a crecer más de 10 metros por lo que también se le puede llamar "árbol" de té (no confundir con la Melaleuca Alternifolia a la que también se la conoce como "Árbol de Té de Hojas Angostas" o simplificando "Árbol de Té"), pero habitualmente se recorta por debajo de los 2 metros para que sea más fácil su recolecta.

Las condiciones climáticas óptimas para el cultivo de la Camellia Sinensis son de 70 a 310 cm. de precipitaciones anuales y una media de 14 a 27 Cº de temperatura. Es decir, un clima húmedo en verano y fresco en invierno (pero no congelado, ni seco).

Las flores son blancas o amarillentas, tiene entorno a los 5 o 7 pétalos y alcanza los 2 o 4 cm. de diámetro, son hermafromidtas y sólo se reproducen gracias a la polinización de las abejas; su fruto es capsular y contiene las semillas.

Su hoja es perenne, con forma eliptica y ronda de 4 a 15 cm. de longitud y de 2 a 5 cm. de ancho. En ellas se concentra tan sólo un 4% de teína. Según van creciendo las hojas (cuanto más oscuras, más maduras) va modificandose su composición química por eso podemos disfrutar de tantas variadades de té con diferentes propiedades: blanco, verde, azulrojo, negro.

Por ejemplo, una de las propiedades menos conocidas del té es su alto contenido en "Vitamina C", pero para no hacer muy extensa esta entrada podéis consultar todos sus beneficios bajo la etiqueta de "Propiedades". 

Flores de Té

Las "Flores de Té" más conocidas por su nombre en inglés "Blooming Flowers" son más que un delicado té, son verdaderas obras de arte. Las expertas manos del artesano elaboran un ramillete de flores secas y hojas de té blanco que envuelven a las flores en una bolita.

La bolita de "Flor de Té" al entrar en contacto con el agua caliente se va abriendo lentamente como si floreciese hasta resplandecer en un bello ramo, una vez abierta se debe retirar para que no cambie el sabor resultante y no nos quede amargo.

Cada bolita puede ser reutilizada hasta completar un litro, pero nosotros aconsejamos ponerlo en una tetera o en una jarra de cristal resistente al calor y hacer el litro de una vez para que el sabor quede más homogéneo en cada taza.

Una vez abierta la flor... no la tiréis, ponedla en un jarrón transparente y os decorará la casa como una flor flotante por al menos una semana.

El sabor resultante es el de un té suave con el aroma de la flor, al ser hojas de té blanco tiene un alto contenido en antioxidantes y al completarse con las flores se les asocian propiedades relativas a la belleza y el bienestar.

Nos parece un regalo muy bonito, pues no sólo se está regalando té y salud, sino también un ramito de flores ;D Además las hay de varios sabores según las flores que contengan: jazmín, crisantemo, lirio, caléndula, clavel, etc.

Para apreciar al completo la forma curiosa en que se expande es mejor que el recipiente sea transparente y cuanto más ancha la base del recipiente más rápido se abrirá. En este vídeo que nos ha facilitado una fan de "I Love Tea Company" podeís haceros una idea.


¿Lo conocíais? ¿Lo habéis probado alguna vez? ¿Os gusta o se os hace raro?

Beneficios del Té de Canela

El té de canela es una bebida que encantará a vuestros invitados y además les estaréis cuidando. Su sabor combina muy bien con cualquier tipo de infusión, té, rooibos...

A las propiedades que tiene la planta del té o rooibos le estarás añadiendo los beneficios de la canela: antibacterianas, antifúngicas, refuerza los dientes y encías, mejorar el aparato respiratorio, fortalece los riñones, favorece la circulación, regula el colesterol y los niveles de glucosa en sangre, ayuda a prevenir la diabetes y es recomendado para complementar tratamientos de reuma, artritis o artrosis.

Además ofrecen cualidades diuréticas, antiinflamatorias y digestivas que lo hacen muy aconsejable para complementar un régimen.

Para más información sería interesante que le echaseis un vistazo a las entradas sobre las propiedades del rooibos, el té verde, el té rojo, el té negro y el té blanco.

Beneficios del Té Blanco

Té Blanco Pai Mu Tan
En la antigüedad el té blanco estaba reservado sólo para los emperadores (por eso también es conocido como el "Té del Emperador"), pues decían que contenía el secreto para la vida eterna. Ahora se ha revelado el secreto de dicha creencia y es que contiene altas dosis de antioxidantes y otros minerales y vitaminas que previenen el envejecimiento.

Tiene propiedades similares a las del té verde, pero potenciadas por cuatro veces más al tratarse de las primeras yemas. Es decir, ayuda a retrasar el envejecimiento celular, proteger nuestro corazón (de infartos, por ejemplo), regular la presión sanguínea, eliminar el colesterol, depurar y desintoxicar. Al igual que con el té verde hay estudios que están analizando la influencia del té blanco en la prevención del cancer, pero ninguno es concluyente.

No se trata de una poción mágica y tampoco hay que abusar, sino incorporarlo de forma habitual en nuestra dieta. A mí me gusta tomarlo antes de cenar, para que no se haga muy larga la espera, mientras se prepara la comida.

¿Como lo tomaríais vosotros? ¿Os sentís como emperadores al tomar este té?

Colores del té

No sé si a vosotros os habrá pasado, pero yo antes no sabía que los tés tenían tantos colores: blanco, amarillo, verde, azul, rojo, negro... y la verdad es que no me gusta mucho diferenciarlos de esa forma. Por un lado, no es algo estandarizado a nivel internacional, por ejemplo, en China no existe el "Té Negro" porque se refieren a él como 紅茶 (Hong Cha) que traducido significa "Té Rojo" y en Japón llamán "お茶" (Ocha) al "Té Verde" que no tiene nada que ver con ningún color.

Por otro lado, crean confusión, sí, porque en occidente se pone el nombre por el color de la hoja de té procesada y en oriente más bien por el color de la bebida resultante, así que no me sorprende nada cuando un cliente me mira extrañado cuando le doy a probar un té muy oscuro casi negro y le digo que es té rojo... Y finalmente, ocultan información o mejor dicho no explican, por eso sería mejor si se clasificaran en té fermentado, semifermentado y sin fermentar , pues todos esos colores proceden de la misma planta (Camellia Sinensis).

Lo que marca diferencia entre una variedad y otra es la tierra en la que se cultiva, el tiempo de fermentación y su proceso de secado, eso es lo que logra tantos matices de sabor y también lo que hace que ofrezcan diversas propiedades entre unos y otros. A modo de resumen podríamos esquematizar la clasificación en:
  • Sin fermetar (Blanco y Verde), no ha sufrido proceso de oxidación y por tanto (a la hora de hacer el té) la temperatura del agua no debe superar los 80º para no quemar la hoja y así no salga un toque amargo. Por eso mismo, mantienen las hojas con el máximo de antioxidantes y son bajos en teína, por lo tanto favorecen la meditación y retrasan el envejecimiento de las células. Dentro de estos se encuentra el "Pai Mu Tan", "Sencha", "Templo del Cielo", etc.
  • Semifermentado (Amarillo y Azul), tienen un proceso de oxidación corto, la temperatura del agua puede llegar a los 85º en la mayoría de los casos y combinan las propiedades de un té sin fermentar y un té fermentado, es decir, retrasan el envejecimiento, ayudan a eliminar toxinas y grasas, activan el cuerpo y agilizan la mente... Por otro lado, sería un bonito detalle de boda pues muchos lo recomiendan como remedio para sobrellevar la resaca. El más conocido es el "Oolong" o "Té del Dragón".
  • Fermentado (Rojo y Negro), al haber pasado por un proceso de fermentación son más resistentes a altas temperaturas del agua aunque no más de 95-100º, son los que contienen menos antioxidantes (pero también tienen) y más teína, por lo tanto los que más nos ayudan a mantener la concentración, a procesar la información, agilizar el cuerpo y mantenernos activos. Aquí se encuadran el clásico "English Breakfast", "Assam", "Darjeeling", "Ceylan" o el "Pu-Erh" (té rojo de Yunnan)
Como podéis ver, todos los tipos de té son saludables y nos ayudan a cuidarnos. Si lo estás tomando como complemento a un régimen te damos pistas para que lo adaptes a tus necesidades:
  • El té fermentado nos da mayor sensación de saciedad y activa nuestro cuerpo olvidando la pereza para hacer deporte y si es "Pu-Erh" además ayudará a quemar grasas y sentirnos menos hinchados.
  • El té sin fermentar nos mantiene hidratados y nos depura eliminando toxinas y líquidos.
  • El té semifermentado combina las propiedades de los anteriores.
* (Siempre recomendamos tomar té, rooibos o cualquier otra infusión como prevención más que para curar, pues sus efectos no son inmediatos y lo que hace que permanezcamos sanos es tener hábitos saludables a diario).
Es gracioso cuando un chino llega a España y lee en la carta de té que hay "Té Negro" y lo piden para probar porque no lo conocían y cuando toman el primer sorbo dicen... pero si es "Hong Cha" (té rojo en su pais), jejeje. ¿Has tenido anécdotas divertidas con los colores del té?
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