El hombre que vivía en una tetera


La historia que os vamos a contar hoy es una leyenda folclórica china transmitida de forma oral por lo que puede tener varias versiones, lo importante es el pensamiento que se desprende.

Erase una vez, un niño que amaba el té, lo bebía a todas horas y hablaba a todos de sus beneficios, su sensación reconfortante... y lo feliz que le hacía. Pasaban los años y cada vez le gustaba más, descubrir nuevas formas de elaborarlo, combinarlos con otras flores y plantas y otros tantos experimentos.

A sus padres les gustaba que tuviera algo que le apasionase, pero cuando alcanzó la madurez sus padres querían que fuera algo más, que trabajara en algo que le enriqueciera, que encontrase esposa e hiciera crecer a la familia. Pero él se sentía orgulloso de lo que era, tan joven y ya un gran maestro del té conocedor de todas las variedades, también ayudaba a los demás a aliviar sus penas y transmitía un pensamiento a sus conciudadanos.

Le gustaba tomar el té en el jardín, al aire libre, porque cada vez que volvía a casa sufría la presión de sus padres, pero en invierno no tenía esa posibilidad. Una noche soñó que se construía una casa con forma de tetera y que viviría feliz para siempre.

A la mañana siguiente se puso manos a la obra y no paró hasta que terminó su casa con forma de tetera. Los padres horrorizados fueron a pedirle explicaciones, él simplemente les recibió con una taza de té caliente y una nota que ponía:
"Busca la felicidad en la vida, vive en una tetera" 
Y los padres por fin comprendieron que hay diferentes formas de entender la felicidad, que las cosas que se supone hacen feliz a la mayoría no hacían feliz a su hijo.

2 comentarios:

  1. Qué interesante... tengo que meditar bien tu cuento.
    ¡Gracias por compartirlo!

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